No es aire todo lo que se respira

Iba por la calle y se me presentó en la visión periférica un suculento descuento en limpiador de prótesis dentales.

Yo, con veintitrés años, no tenía necesidad alguna de aquello; sin embargo accedí a la petición de mi voz interior. Entré por vez primera en cuatro años y medio en el inframercado.

Aterrorizado, intentaba no fijarme en los productos de marca de distribuidor, pues estos no se pagaban con moneda fiat sino con el alma. Cogí el limpiador de prótesis dental, pasé por la caja.

La cajera. Intenté no fijarme en los ojos hundidos, los párpados diagonales infinitos de aspecto neogótico. Esa mujer era una construcción que parecía no estar ya apuntalada por nada, y en ese mismo momento se podría derrumbar y lapidarme con su masa.

Pagué con la tarjeta monedero, la tarjeta de débito prepago de Correos. El TPV emitió un terrible sonido que me provocó un inmenso temor. Me di cuenta de que mis zapatos estaban mojados. La cajera ya había empezado, sus jugos gástricos ya caían sobre mí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

DANIEL BONET 2021 // BONET.ONE